Literatura

Nada en esta vida dura
décima por José Angel Rivera Ortiz (diciembre del 2008)

Nada en esta vida dura
Ningún gusto permanence
Todo se acaba y fallece
En la triste sepultura.

Cuando llegamos al mundo
comenzamos a morir,
es doloroso existir
sabiendo que en un segundo,
el sentimiento profundo
de la muerte que es segura,
como una caricatura
nos borrará de la historia,
quedando solo en memoria…
Nada en esta vida dura.

Placeres, cosas mundanas
que acongojan nuestro ser,
a todo hombre y mujer
cada día de la semana,
saboreando la manzana
tenemos todo parece,
con nuestra riqueza crece
amor a la irrealidad,
siendo es la pura verdad,
Ningún gusto permanece.

Aquellos que tú has querido
tal vez te recordarán,
por ti no se afanarán
después que hayas fenecido,
cuando tu cuerpo perdido
con tu existencia perece,
no podrás ver cuando crece
sobre tu tumba maleza,
realizando con tristeza…
Todo se acaba y fallece.

La vida es una tragedia
que es necesario vivir,
la debemos compartir
no somos dueños de ella,
la vida es como una estrella
que innecesaria se apura:
Nada en esta vida dura
Ningún gusto permanece
Todo se acaba y fallece
En la triste sepultura.

Jardín de Cesped Dorado
por José Angel Rivera Ortiz (17 de junio del 2008)

Dedicado a mi Clase Graduada de 1962,
Escuela Superior Florencio Santiago

A Coamo va mi canción,
mi valorado tesoro,
es el pueblo que yo adoro ,
con todo mi corazón.
Yo guardo un ferviente amor
por mi diamante azulado,
paraiso perfumado
al sur de mi Puerto Rico.
Valle que en flores es rico:
"Jardín de Cesped Dorado."

Lo rodean bellas montañas
que de flores son bordeadas.
Pájaros cantan cual hadas
donde no crece cizaña.
Un flamante sol que baña
los lindos y verdes prados.
Y corren ríos plateados
perfumándose con rosas,
cual serpientes bondadosas:
Jardín de Cesped Dorado.

¡Que bellas son las mujeres
que nacen en esta gloria!
Yo las llevo en mi memoria
porque son celestes seres.
Esa hembra cuando quiere
ama como nadie ha amado,
con el corazón honrado
como el de las margaritas,
que perfuman nuestra islita:
Jardín de Césped Dorado.

Cuna de Ignacio Quintón,
también de Bobby Capó.
Tío Andelino te cantó
con todo su corazón.
Escucha mi versación
Coamo mi pueblo adorado.
Que aunque lejos me he marchado
algún día regresaré,
y en tu suelo moriré:
¡Jardín de Césped Dorado!

 


Muestrario de Poesía
Esta sección es una colaboración de SMF.

"¡Santuario de San Blás, oh pueblo mío!
te amo en la plenitud de tu existencia.
Te admiro en la ancestral magnificencia
de tu rico y austero señorío..."
-Ramón José Dávila

"Aquí dentro, una villa y una vida del ayer le detuvieron;...
¡Y conservan un trasunto de los siglos que se fueron..."
-José A. Lanauze Rolón

La literatura coameña ha sido enriquecida por excelentes poetas:

Rufino Huértas
(1831-1924)

Aniversario

Hoy cumplo noventiún años
que han pasado como un sueño;
Y aún soy de mi vida el dueño
con sentimientos extraños,
ya cariñosos, ya huraños,
que causan pena y dolor.

Y en tan grande desamor
todo está tan seco y yerto
que en este pobre desierto
no queda una sola flor.

Decepción

A las puertas llamé de la Verdad
y salió a recibirme la Mentira;
Entonces me quedé como el que mira
al fuego, destruyendo a la heredad.

Quise ver después a la Amistad
y la hallé transformada en una lira
en que vibra la cuerda que se estira
con mayor o menor intensidad.

Después de tan amargo desengaño,
retiréme a mi hogar, entristecido
lamentando el error en que he vivido.

Entre tanta mentira y tanto engaño
hoy me es indiferente cuanto veo
"y ni en la paz de los sepulcros creo".

José Ramón Rodríguez
(1835-1901)

Rimas

Creyendo en el amor formé de mirtos
en mi pecho un altar,
y aquella virgen que adoró mi alma
con suma ingenuidad,
rompió el altar, y destrozó mi pecho.

Creyendo en la amistad, me hice de amigos
que en mi senda encontré;
Les dí mi afecto y mi confianza toda,
y ellos poco después,
burlaron sin reparo y sin conciencia
mi candorosa fe.

Hoy, cuando escucho formular protestas
de inviolable amistad,
y entre suspiros oigo el juramento
de un amor eternal,
¡Cuál de los dos -me oigo- será Judas
que al otro besará!"

Félix Matos Bernier
(1869-1937)

Además de poeta, fue destacado periodista, ensayista y novelista. Algunas de sus obras son: "Recuerdos Benditos" (1895), "Páginas sueltas" (1897), "Cantos rodados" (1900), "Disonancias" y "Notas errantes" (1885), "Pedazos de roca" y "Nieves y lavas" (1894), "Acantos" (1902), "Muertos y vivos" (1905), "Llore y ría" (1916), "La salvación de un ángel" (1886), "Ecos de la propaganda" (1889), "Bolívar" (1893), "Cromos ponceños" y " La mujer" (1896), "Isla de arte" (1907), "La protesta de Satán" (1909), "Poemas de las islas" (1914).

José A. Lanauze Rolón
(1893-1951)

Ven a Coamo y le amarás cual yo le amo

¡Ah, mi Coamo,
ven a Coamo y le amarás cual yo le amo!
Es la villa de indolencia musulmana,
y sus calles, que trajeron mis abuelos muy lejos del Oriente,
ya se alargan ya se encogen tristemente,
con las tristes añoranzas de un tropel inolvidable
que dejó la caravana…..

¡Ah, mi Coamo,
ven a Coamo y le amarás cual yo le amo!
Natura siempre bella, siempre sabia y previsora,
te ha ceñido con un arco de verdísimas colinas;
Allá afuera, el mundo todo con sus ayes y su lucha atronadora,
con su ciclo gigantesco de ansiedades peregrinas,
aquí dentro, una villa y una vida del ayer le detuvieron;….
¡Y conservan un trasunto de los siglos que se fueron…..

¡A, mi Coamo,
ven a Coamo y le amarás cual yo le amo!
Y si a la hora triste cuando el día, en su agonía
descompone la calor de la cinta de colinas,
me ves solo por las calles solitarias,
cual rumiando mil nostalgias en desiertas soledades…..
Es mi alma misionera,
sufre el peso gigantesco de este siglo de ansiedades peregrinas….
Es que vivo martillando realidades,
es que anhelo batallar…..en el mundo de allá fuera
y al fin venir
a morir en la villa do me esperan
la dulzura del silencio a la sombra que más amo:
¡A mi viejo cementerio, Campo Santo de mi Coamo!

Ramón A. Gadea Picó
(1898-1975)

¿Qué nido más que Coamo?

¿Qué nido, más que Coamo, en rama verde
estuvo en fresca copa columpiado
por caricioso céfiro aromado
y ornado de áurea aurora? Que recuerde

nunca de son fue huérfano. Se pierde
el tiempo en los siglos que han pasado
y el mismo ruiseñor, pico dorado,
su dulce son le da; así, no muerde

pena mi corazón. El árbol viejo
de amarillas pomas da a luz su flor;
el agualluvia del albije añejo

me da en un sorbo su antiguo vigor.
aquí, la vida a la muerte venció;
marca su hazaña el Cerro de Picó.

Ramón José Dávila
(1903-1977)

Definitiva

El día que me vaya ha de ser cualquier día
Y me iré como vine: Solo, sin estridencias,
bajo el viento y el sol…
Sin riquezas, sin lujos, sin vanos atavíos
con mi sayal raído a filo de dolor.

Me iré sin una queja, sin un remordimiento,
limpios mi haber y debe en mi libro mayor.

Partiré cualquier día en un tren de silencios
que en otro día cualquiera me dejó en la estación.
Partiré…
Testigos sólo el viento y el majestuoso sol.
El punto de partida también será cualquiera.
¿El rumbo? Solamente puede decirlo Dios.

Canto a mi pueblo
¡Santuario de San Blás, oh pueblo mío!
te amo en la plenitud de tu existencia.
Te admiro en la ancestral magnificencia
de tu rico y austero señorío…

Te amo en la quietud del manso río
que salmodia entre rocas su querencia;
en el silencio y la oriental esencia
de tu humilde y tranquilo caserío.

Te amo en la diadema de esmeraldas
que te ciñen los cerros con sus faldas
-homenaje y tributos de su amor-.

Y te adoro en la Fe de tus Altares
donde acuden tus hijos a millares
encendidos de célico fervor.

 

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